viernes, 12 de enero de 2018

Revolución 4.0

Hace tiempo que la ciencia se ha convertido en tecnociencia, en un conocimiento puesto al servicio del mercado, de unas tecnologías que permitan ganar más dinero y más rápidamente. La última revolución es la introducción de las tecnologías digitales en la industria. Son las llamadas fábricas inteligentes, informatizadas y con todos los procesos interconectados, de las que se espera un increíble aumento de la productividad y un uso mucho más eficiente de los recursos y, por supuesto, una reducción de costes.

Esta economía 4.0. Va más allá de la industria. Nos dicen que es un proceso imparable derivado de la aplicación en todos los sectores de las tecnologías en línea, de la interconexión digital de los objetos cotidianos a través de internet. No solo en las finanzas. Ya oímos hablar del internet de las cosas y de los algoritmos que sustituyen a las personas, por ejemplo, a la hora de diseñar coches sin conductor o, incluso, en una intervención quirúrgica. De esta nueva revolución se esperan grandes oportunidades de desarrollo y de empleo.

Y esto último es algo que no acabo de entender, a ver si ustedes me ayudan. En esta nueva revolución industrial todos los trabajos repetitivos van a desaparecer sustituidos por protocolos y robots. Las empresas tendrán así un mayor rendimiento laboral, nos dicen. ¡Pero sin trabajadores! Ya no vamos a hacer falta, ya ni siquiera seremos recursos humanos. Solo los más cualificados y especializados, esto es, los que puedan pagarse unas titulaciones creativas y unos desorbitados másteres, podrán trabajar entre tanto robot, sufriendo siempre para que no les llegue el día. ¿Y los pobres? Como siempre, a servir.

Domingo García-Marzá. El Periódico Mediterráneo (12/01/2018)El texto se puede consultar en la versión digital del Periódico Mediterráneo:
http://www.elperiodicomediterraneo.com/noticias/contra/revolucion-4-0_1120317.html

lunes, 8 de enero de 2018

Clare Woodford i Mark Devenney a IX Cicle de Conferències "La democràcia avui: reptes per a la participació"



24 DE GENER DE 2018

Clare Woodford i Mark Devenney (University of Brighton) seran els encarregats d’inaugurar el cicle el dia 24 de gener, amb la seua ponència What is democracy? Property, equality, borders. A partir d’aquest títol, reflexionaran al voltant de les diferents paradoxes que caracteritzen al sistema democràtic, ficant especial atenció a les maneres en que es soscava la igualtat dels ciutadans/es pressuposta per dits sistemes. A través d’una concepció anàrquica de la democràcia, els autors abordaran les problemàtiques derivades d’una excessiva institucionalització de la democràcia, així com dels límits que aquest procés suposa per als drets de participació en igualtat de la ciutadania.




jueves, 4 de enero de 2018

IX Cicle de conferències "La democràcia avui: reptes per a la participació"



Un any més torna el cicle de conferències La democràcia avui organitzat pel màster Interuniversitari d’Ètica i Democràcia i el Dep. de Filosofia i Sociologia de la Universitat Jaume I, amb la seua novena edició que analitzarà els reptes per a la participació democràtica. De gener a maig de 2018, podrem gaudir de la participació de sis ponents que estudiaran l’esmentada problemàtica des de diferents perspectives:

24 de gener de 13:00 a 15:00h. Clare Woodford i Mark Devenney (University of Brighton, UK): What is democracy? Property, equality, borders, Sala de Graus Germà Colón HC0114FR (1ª Planta FCHS).

5 de febrer de 13:00 a 15:00h. Rosa Colmenarejo (Universidad Loyola Andalucía): Democracia: retos éticos del Big Data, Sala de Graus Germà Colón.

Març [data per confirmar] José Luis Moreno Pestaña (Universidad de Cádiz): Democracia y sorteo.

16 d’abril de 13:00 a 15:00h. Paula Ferreira (University of Porto): Philosophy in the city. Sala de Graus Germà Colón.

Més informació en: http://eticaydemocracia.uji.es/ciclo-de-conferencias-la-democracia-hoy/
Twitter: @EticaDemocracia
Facebook: Máster en Ética y Democracia



viernes, 29 de diciembre de 2017

Un 2018 más justo

Como es habitual en estos días nuestros gobernantes nos desean prosperidad y felicidad para el próximo año. Pero algunos pensamos que es mejor que no nos quieran tanto, que ya nos encargaremos cada uno de nuestra felicidad, que se limiten a garantizar los mínimos de justicia para alcanzarla. No se trata de desear sino de exigir un 2018 más justo, reclamando que «nuestro» Gobierno central se comprometa a devolver lo sustraído a quienes pagaron los platos rotos de la crisis, a pagar la deuda social que nos debe.

No sean ingenuos, no se crean que la crisis vino porque nos atrevimos a vivir por encima de nuestras posibilidades. Decir eso es puro cinismo. El mal vino de los prestamistas europeos que dieron dinero a mansalva a nuestros bancos y cajas sin controlar sus inversiones. Cuando perdieron su dinero, exigieron su devolución. ¡No haber invertido! Nuestro Gobierno tragó y nos obligó a pagar con dinero público las pérdidas privadas. Para arreglar este desatino forzaron una política de austeridad que aumentó, y lo sigue haciendo, la desigualdad social en España, degradando la educación y la sanidad pública, ignorando a los vulnerables y dependientes, rebajando los salarios y las condiciones laborales hasta la miseria. Que tener trabajo no implique salir de la pobreza, es algo que no esperábamos volver a ver nunca más. A las puertas del nuevo año lo único que tenemos es la carta del rey Montoro exigiendo más sacrificios. El próximo año nos traerá más empleos precarios y mayor austeridad y desprotección. Por supuesto, siempre para los mismos.

Domingo García-Marzá. El Periódico Mediterráneo (29/12/2017)
El texto se puede consultar en la versión digital del Periódico Mediterráneo:
http://www.elperiodicomediterraneo.com/noticias/contra/2018-mas-justo_1117775.html

viernes, 22 de diciembre de 2017

Fragilidad


Que la ética, nuestra capacidad para actuar siguiendo pautas morales, no es solo un lubricante para que la rueda social funcione bien, sino una condición imprescindible para toda convivencia humana, es algo que el doble significado de la palabra fragilidad refleja perfectamente. Fragilidad se refiere, por una parte, a la cualidad de vulnerable que tenemos todas las personas. Es curioso cómo nuestro propio cerebro intenta minimizar esta inseguridad distinguiendo entre «nosotros», sujetos que no padecemos enfermedad alguna, sujetos normales por así decirlo, y «ellos», los enfermos, los que sufren alguna discapacidad, los excluidos. Con esta aparente división entre dos mundos diferentes, se nos engaña y se oculta que todos somos seres vulnerables, que algún día nos tocará, que es una cuestión de grado. Se oculta que la fragilidad es la característica básica de todo ser humano y que incorporamos evolutivamente un sentido moral, una capacidad de actuar respetando y ayudando a los demás, desde el cuidado y cordialidad.

Pero, fragilidad también se predica de aquellas personas que obran contra su voluntad o se tientan con facilidad. Son débiles de carácter, fáciles de corromper, ciegos ante esta dependencia recíproca que nos define como seres humanos. Son los idiotas racionales que creen que el egoísmo y el individualismo es nuestra esencia, que la vida es una selva y que hay que elegir entre ser gacela o tigre, que confunden la sociedad, incluso la familia, con la oferta y la demanda. Qué error más estúpido es olvidar que solos no somos nada, que estamos ligados unos a otros y que solo desde esta obligación es posible alcanzar la felicidad.


Domingo García-Marzá. El Periódico Mediterráneo (22/12/2017)
El texto se puede consultar en la versión digital del Periódico Mediterráneo: http://www.elperiodicomediterraneo.com/noticias/contra/fragilidad_1116615.html