viernes, 14 de julio de 2017

K.O. Apel in memoriam


Hace unas semanas nos dejó, a la edad de 95 años, uno de los más grandes filósofos que ha tenido el siglo XX y lo que llevamos del XXI, Karl-Otto Apel. Estudió filosofía después de haber sido soldado alemán en la segunda guerra mundial y dedicó toda su vida y su obra a combatir la irracionalidad y la barbarie que dio lugar a tanto horror. Una filosofía crítica con una ciencia que nada quiere saber del futuro de la humanidad y con un mercantilismo que olvida que somos personas y no cosas. Una obra que defiende la argumentación, el diálogo y la búsqueda razonada de acuerdos como única forma de alcanzar una voluntad común.
Quienes tuvimos la oportunidad de asistir a sus clases en la Universidad de Fráncfort, sabemos bien de su profundidad, pero también de sus esfuerzos por la aplicación de sus ideas, por hacer posible aquello que es necesario. Esperábamos sus clases como esperábamos ver el sol. Se nos iba el tiempo volando y seguíamos las discusiones en la calle, hasta la misma puerta del metro con el que volvía a su casa. También sabemos bien de su amabilidad y de su modestia. Unas virtudes que le llevaron a aceptar, con satisfacción y orgullo, ser nuestro segundo doctor honoris causa, en 1993. Era, pues un profesor de nuestro claustro. Un gran profesor.
El mejor homenaje es el más sencillo: reconocer su impronta en el carácter y forma de ser de nuestra universidad, en el corazón de miles de estudiantes que seguirán pensando y viviendo sus ideas. En suma, en nuestra fuerte apuesta por el humanismo y la transformación social.
Domingo García-Marzá. El Periódico Mediterráneo. (14/07/2017)
El texto se puede consultar en la versión digital del Periódico Mediterráneo: 
http://www.elperiodicomediterraneo.com/noticias/contra/k-o-apel-in-memoriam_1081294.html

viernes, 7 de julio de 2017

¿Turismo responsable?

Muchas veces hemos criticado en esta columna tanto las malas prácticas como la desidia de nuestros políticos. Es de justicia, pues, que también sepamos reconocer y valorar los esfuerzos cuando se hacen las cosas bien. Me refiero en este caso al anteproyecto de Ley de Turismo, Ocio y Hospitalidad, recién presentado. Es una ley innovadora y avanza en cuestiones clave que afectan a nuestro turismo, como pueden ser el intrusismo de las plataformas digitales o el derecho de los trabajadores del sector a un salario y unas condiciones laborales dignas. Pero, ¿cómo conseguirlo?
Por supuesto que la ley establece las obligaciones y sanciones para aquellos que no cumplan. Pero esta ley se apoya también en la fuerza de los valores, por ejemplo en el respeto y la inclusión. Es una ley que hace una insistente llamada a la participación y a la corresponsabilidad. La ley sabe que sin la implicación de todos los agentes turísticos poco se puede hacer.
Pues bien, encima de la mesa hace tiempo que tenemos un grave problema y es hora de poner a funcionar esta colaboración. Mientras que los beneficios empresariales del sector turístico no paran de crecer, los salarios están estancados desde hace años y las condiciones laborales empeoran. La primera prueba de la voluntad de la patronal y de la propia administración debería ser recuperar el convenio colectivo en el sector de la hostelería, el colectivo más demandado de nuestra provincia y el peor tratado. Si no se quiere colaborar pronto se verán las consecuencias de una palabra que empieza a sonar fuerte: turismofobia.

Domingo García-Marzá. El Periódico Mediterráneo. (07/07/2017)
El texto se puede consultar en la versión digital del Periódico Mediterráneo: 
http://www.elperiodicomediterraneo.com/noticias/contra/turismo-responsable_1079939.html